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тє άʍợ Đεмąىнằ’ờ

lunes, 21 de marzo de 2011

Alejate

Aléjate de mí,
mantente
a raya.
No te me acerques.

¿Por qué vienes?
¿Por qué me buscas?
¿Es tu deseo que sangre?

Me lastimas, me hieres.
¿Te agrada?

¿Es por eso que sigues ahí penetrando mis defensas débiles contra ti?

¿Por qué me haces esto?
¿Qué acaso, gozas con ello?

Tu eres aparentemente feliz, libre, pero con tus acciones, cortas mis alas y me mantienes atada.
Me tienes a tus pies, anclada en tu jaula.

¿A qué le temes? ¿A que escape de ti y sea feliz? ¿Que ya no me tengas al pie de tu cañón, luchando por este disque amor?
¿Es por eso que aún me procuras demasiado?
Que aún me miras, me hablas, me buscas...

Aún besas mi boca, aún rosas mi piel, aún procuras mis palabras, a pesar de que ya no hay la confianza, o las ganas, o esa chispa que nos mantenía hablando por horas.

Aléjate, por favor... Deja de ser ese puñal que se me entierra cada vez un poco más.
Y si no quieres alejarte, por favor, mantente a raya.
Ya no me busques más que para divertirnos, para reír, para hablar... Quizás para llorar... Pero tu y yo somos amigos nada más... Deja de dar señales extrañas que más tarde se vuelven ilusiones y terminan como sueños rotos.

Sé que el tiempo dirá que pasará con nosotros, pero por ahora, es lo único que te pido; DÉJAME EN PAZ.
Si tu no me quieres, ¿Para qué?
No busques herirme. No busques lastimarme.

Simplemente.... Mantente a raya y déjame seguir, como tú lo haces, pero me mantienes atada a ti.

lunes, marzo 21, 2011

Adelante.

Mi rostro:
La mitad curvado por una sonrisa, parte por melancolía y parte por tristeza.
La otra mitad, húmeda por las lágrimas derramadas. sangre de mis ojos que ruedan, se desplazan y dejan sendas en mis mejillas.

Respira.
Ignora ese crack, extraño sonido producido por el crujir de un corazón que se rompe.
Ese extraño aguacero, que retumba mientras cada fragmento cae a mi estómago, lacerándole, produciéndome ascos y nudos en la garganta.

Suspira.
Lo mejor será que olvides.
Deja que la sonrisa se lleve las dolencias, el aire los recuerdos y el tiempo los sentimientos.
Adelante.
Avanza, camina.
Sutilmente.
A paso lento, pero seguro; no te detengas.
Sonríe.

Vamos.
No queda de otra. Que la herida sane, la sangre deje de fluir y el rostro recupere la paz.

Gota, a gota.

Gota, a gota.
Mis ojos manifiestan una tormenta y mi mente me atosiga con nostálgicas palabras.
Tenues susurros que buscan escape a través de mi pecho.
Me laceran y provocan sutiles yagas en mi piel.
Recuerdos.

Escucho sollozos escalofriantes que retumban en mis oídos.
El latido de mi corazón resuena entre las telarañas de ideas suprimidas, falsamente olvidadas.

Aquella emoción extraña que me llenaba de ilusión y tatuaba en mi rostro la sonrisa más amplia que jamás había podido externar, se vuelve ahora un taladro que malforma mi faz y quebranta mi alma.

En el piso, ahora derribada, mi cuerpo se compacta, tratando de protegerme y eliminar el dolor.
Pero... ¿Por cuanto?
¿Cuanto demorará mi alma en sanar este hueco?
Ese desgarre... Ese dolor punzante.

Levántate, yérguete.
Endereza tu espalda, mira hacia el frente y camina.
Frente en alto con orgullo... Y sigue adelante.